miércoles, 23 de enero de 2013

Último suspiro en tu nombre...

"Ven, mira a tu alrededor, ¿ves esos niños sentados en el último asiento del micro? Se ríen, hacen bromas, charlan bajito. Te diré lo que pasará de aquí a tres años más: ellos serán buenos amigos, hablarán el día entero, se quedarán a dormir en la casa del otro miles de veces, se sentirán felices de saber el uno del otro; pero escucha, todo eso acabará, y de la manera menos pensada."
En este momento me encantaría tenerte a mi lado, de frente, que estemos sentados en tu cama como miles de noches que ya hemos vivido, charlando de la vida, como siempre. Me gustaría que aquella noche me hubieras escuchado cantar, me habría encantado que hubieras venido a mi casa a dormir un día, y hayamos cantado y tocado la guitarra juntos hasta el amanecer...Si tan sólo te materializaras de alguna manera hoy aquí, juro que te tomaría de la mano, y te abofetearía con ella misma, para que sientes el dolor que me haz causado ¿Cómo podés ser tan egoísta, sabiendo que noches enteras me dijiste que me querrías? ¿Cómo sos capaz de ser tan pobre en tu alma? ¿De no querer a nadie, ni siquiera a vos mismo? No te entiendo, antes tampoco, pero ahora me importa mucho menos. 
Quisiera de alguna manera hacerte ver lo mal que me siento, lo triste, avergonzada, idiota y patética que me siento en estos momentos. La vida entera te habría dado, pero en vez de eso decidiste irte lejos de mi, lejos de tu vida, lejos de todo ¿Y todo para qué? ¿Acaso vas a empezar de nuevo? ¿Vas a decirle a otra las misma mentiras que ami, aquello que ni vos te crees?
No importa, nada importa ya...Sólo quiero, de corazón, que seas muy feliz y puedas empezar tu patética vida otra vez, lejos del mundo que alguna vez te hizo sacar lo peor de vos mismo. Y yo, te voy a borrar de mi mente, cada recuerdo, cada palabra, cada lágrima que me hiciste derramar por tu estupidez humana. O al menos eso intentaré...No te odio, por mucho que me esfuerce en hacerlo no puedo, ya no tengo más ganas de perder mi tiempo. Sólo voy a irme de tu vida, ya que al parecer eso es lo que estás buscando. Ojalá algún día leas ésto y te sientas un perdedor, así vas a comprender una vez en tu vida lo que es el dolor. Me despido sin decirte adiós, mi estúpido ex mejor amigo, me duelen tanto esas palabras que ni siquiera puedo decirlo. Vete al diablo, de corazón, a ver si algún día de esta vida nos encontramos los dos, sólo espero, que esta vez seas vos el mayor y no yo...Crece, que a pesar de toso lo fuerte y listo que puedas ser, te falta mucho valor.

domingo, 9 de diciembre de 2012

¿Qué importa? A veces todo no se puede...

-"Anda, arriba"- Dijiste aquel día...¿Acaso pensaste que una simple frase me salvaría ese día? 
-"No seas tonto"-Dije furiosa. El mundo es muy pequeño, una mierda, y me provocas. 
Entiende que hoy no estoy de buenas, me he golpeado la cabeza, quiero un té de tilo para bajar las ansias, sentarme a leer "Cazadores" y mirar por la ventana. 
-"Es muy tarde, anda a dormir, mañana te levantas temprano"- No repitas esa oración, ya lo sé, Dios, nunca comprendes mi canción...
Mirarme al espejo, ver como vuelvo a ser la de antes. "Se agacha, se levanta, se lava la cara, se seca con la toalla". Nada fuera de lo normal. La gata salió otra vez, espero no vuelva hambrienta, no hay nada en casa. Tal vez caze un murciélago como anteayer.
"No me sale". "Me duele". "Ya no quiero ésto". Es lo único en lo que pienso por estos momentos. 
Así que mejor no te cortes luz ahora, o tendremos serios problemas mañana...

domingo, 11 de noviembre de 2012

Sólo...sólo necesito, despertar

Quiero escapar, correr, llorar, gritar, necesito un consuelo, brazos firmes que contengan mis lágrimas, un consejo; pero miro a mi alrededor, y no veo nada.
"Al bosque, al bosque, sólo ven al bosque". Decía la voz en mi cabeza. Y allí fui, corrí, caminé hasta el otro lado de la calle, sujete fuerte el hilo de mi globo, y me metí dentro de las copas de esos arbustos solitarios que sacudían sus hojas, como invitándome a pasar, como si supieran que yo quería estar ahí...Lo único que no sabía, era si luego iba a querer salir...

domingo, 7 de octubre de 2012

Es un día cualquiera, como cualquier otro en mi vida. Me levanto, me visto, me preparo para ir a la escuela. Al bajar las escaleras noto que nadie se encuentra en casa. Cosa nada rara. "Él en casa de su amante, ella en casa de su amante". Como al igual que en muchas familias es típico reunirse los domingos para almorzar todos juntos, familiares lejanos con los cercanos, los postres acompañados con tazas de café, y cálidas platicas familiares hasta que oscurece; en mi familia son comunes los engaños, las traiciones...La primera vez que descubrí que mi mamá engañaba a mi padre, tenía ocho años. Volvía de la casa de una amiga de mi barrio, subí al despacho de Stella para mostrarle la pulsera de amistad que habíamos hecho con mi amiga (muy lindas, la mía rosa y la de ella era lila, cada una tenía una, íbamos a ser amigas por siempre...) Vi que la puerta del cuarto estaba medio abierta, antes de golpear para pedir permiso y entrar (a mi madre nunca le gustaron las sorpresas) miré un poco a ver qué estaba sucediendo, a ver la causa de esos extraños ruidos...Pero cuando estaba a punto de mirar, se me cerró la puerta en la cara, mejor dicho, me cerraron la puerta en la cara. "Ha*** ¿¡Qué estás haciendo!?". Gritó esa maldita vieja, sirvienta estúpida e incompetente. Me tomó del brazo y me encerró en mi cuarto, bajo llave. Golpeé, pataleé, grité, lloré, hasta amenacé con irme de casa. Nada funcionó. Me tuvieron encerrada más de tres horas, y cuando me dejaron salir, me sentaron en el sillón de castigos, y me hicieron una sola pregunta: "Hija, ¿puedes decirnos si has visto algo extraño esta tarde cuando entraste al despacho de tu mamá?". Me temblaban las manos, estaba tan nerviosa que jugaba con la pulsera de amistad que me había hecho mi amiga. Me miraron fijamente los dos, me intimidaban sus miradas. La mirada de mi madre, preocupada, desesperada, como si esperara a que yo sea quién la sacara de ese aprieto. Y mi padre, incitándome a que respondiera lo que él quería oír...Pero no, simplemente fue un "no" mi respuesta. Casi como decepcionado, mi padre me miró, me acarició la cabeza, y dijo: "Está bien corazón, ve a la mesa, ya está lista tu cena". Y me besó la frente, como hacía cada vez que terminaba de regañarme...