-"Anda, arriba"- Dijiste aquel día...¿Acaso pensaste que una simple frase me salvaría ese día?
-"No seas tonto"-Dije furiosa. El mundo es muy pequeño, una mierda, y me provocas.
Entiende que hoy no estoy de buenas, me he golpeado la cabeza, quiero un té de tilo para bajar las ansias, sentarme a leer "Cazadores" y mirar por la ventana.
-"Es muy tarde, anda a dormir, mañana te levantas temprano"- No repitas esa oración, ya lo sé, Dios, nunca comprendes mi canción...
Mirarme al espejo, ver como vuelvo a ser la de antes. "Se agacha, se levanta, se lava la cara, se seca con la toalla". Nada fuera de lo normal. La gata salió otra vez, espero no vuelva hambrienta, no hay nada en casa. Tal vez caze un murciélago como anteayer.
"No me sale". "Me duele". "Ya no quiero ésto". Es lo único en lo que pienso por estos momentos.
Así que mejor no te cortes luz ahora, o tendremos serios problemas mañana...
domingo, 9 de diciembre de 2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
Sólo...sólo necesito, despertar
Quiero escapar, correr, llorar, gritar, necesito un consuelo, brazos firmes que contengan mis lágrimas, un consejo; pero miro a mi alrededor, y no veo nada.
"Al bosque, al bosque, sólo ven al bosque". Decía la voz en mi cabeza. Y allí fui, corrí, caminé hasta el otro lado de la calle, sujete fuerte el hilo de mi globo, y me metí dentro de las copas de esos arbustos solitarios que sacudían sus hojas, como invitándome a pasar, como si supieran que yo quería estar ahí...Lo único que no sabía, era si luego iba a querer salir...
domingo, 7 de octubre de 2012
Es un día cualquiera, como cualquier otro en mi vida. Me levanto, me visto, me preparo para ir a la escuela. Al bajar las escaleras noto que nadie se encuentra en casa. Cosa nada rara. "Él en casa de su amante, ella en casa de su amante". Como al igual que en muchas familias es típico reunirse los domingos para almorzar todos juntos, familiares lejanos con los cercanos, los postres acompañados con tazas de café, y cálidas platicas familiares hasta que oscurece; en mi familia son comunes los engaños, las traiciones...La primera vez que descubrí que mi mamá engañaba a mi padre, tenía ocho años. Volvía de la casa de una amiga de mi barrio, subí al despacho de Stella para mostrarle la pulsera de amistad que habíamos hecho con mi amiga (muy lindas, la mía rosa y la de ella era lila, cada una tenía una, íbamos a ser amigas por siempre...) Vi que la puerta del cuarto estaba medio abierta, antes de golpear para pedir permiso y entrar (a mi madre nunca le gustaron las sorpresas) miré un poco a ver qué estaba sucediendo, a ver la causa de esos extraños ruidos...Pero cuando estaba a punto de mirar, se me cerró la puerta en la cara, mejor dicho, me cerraron la puerta en la cara. "Ha*** ¿¡Qué estás haciendo!?". Gritó esa maldita vieja, sirvienta estúpida e incompetente. Me tomó del brazo y me encerró en mi cuarto, bajo llave. Golpeé, pataleé, grité, lloré, hasta amenacé con irme de casa. Nada funcionó. Me tuvieron encerrada más de tres horas, y cuando me dejaron salir, me sentaron en el sillón de castigos, y me hicieron una sola pregunta: "Hija, ¿puedes decirnos si has visto algo extraño esta tarde cuando entraste al despacho de tu mamá?". Me temblaban las manos, estaba tan nerviosa que jugaba con la pulsera de amistad que me había hecho mi amiga. Me miraron fijamente los dos, me intimidaban sus miradas. La mirada de mi madre, preocupada, desesperada, como si esperara a que yo sea quién la sacara de ese aprieto. Y mi padre, incitándome a que respondiera lo que él quería oír...Pero no, simplemente fue un "no" mi respuesta. Casi como decepcionado, mi padre me miró, me acarició la cabeza, y dijo: "Está bien corazón, ve a la mesa, ya está lista tu cena". Y me besó la frente, como hacía cada vez que terminaba de regañarme...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)